15 septiembre, 2026|

La infraestructura permitirá adaptar el regadío a las nuevas necesidades de los cultivos, reforzar la garantía de suministro, mejorar la capacidad de regulación y de adaptación frente a la sequía

La nueva balsa de regulación proyectada por nuestra Comunidad responde a una necesidad que va mucho más allá de incrementar la capacidad de almacenar agua. Se concibe como una inversión estratégica para adaptarse a las transformaciones que ya están en marcha, como el auge de los cultivos leñosos (arboleda) y las crecientes tensiones hídricas asociadas por los prolongados periodos de sequía y restricciones más severas.

Entre sus principales beneficios, destaca la capacidad de adaptar el sistema al aumento de los cultivos permanentes y al cambio en los patrones de demanda de agua, tanto en volumen como en temporalidad, ya que la época de riegos se extiende cada vez más a todo el año. La balsa permitirá además ofrecer una mayor garantía de suministro, en línea con las importantes inversiones que ya han realizado los agricultores para modernizar sus explotaciones. Asimismo, ayudará a absorber los picos de demanda que se producen fuera de la campaña tradicional, traduciéndose en una gestión más flexible y una mejor respuesta ante restricciones o irregularidad en las precipitaciones.

La futura infraestructura también ofrecerá ventajas económicas y de gestión. Reducirá la dependencia de la regulación diaria del sistema, mejorará la gestión de la concesión de aguas y facilitará el acceso a futuras líneas de financiación pública. Además, contribuirá a revalorizar las parcelas de la Comunidad. En definitiva, la nueva balsa es una pieza clave para asegurar la competitividad del regadío del Valle Inferior en las próximas décadas, mejorando su eficiencia, autonomía y capacidad de adaptación.

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