La sede de la Comunidad de Regantes del Valle Inferior se encuentra en el número 14 de la Avenida de la Palmera de Sevilla, un edificio de tres plantas con torreón-mirador, patio jardín delantero y patio posterior, con una superficie construida de 405 m² sobre una parcela de 428 m². La Junta General aprobó su adquisición en sesión extraordinaria en noviembre de 2019, y desde entonces acoge las dependencias administrativas y la sede social de nuestra Comunidad.

Pero el inmueble encierra una historia mucho más rica que la de su simple adquisición. La casa fue construida entre 1930 y 1932 por los arquitectos José Espiau y Juan Talavera en las inmediaciones de la Plaza de América y la Casa de Las Palmeras. Su edificación nació con un propósito muy especial: servir de homenaje póstumo al gran artífice de la Exposición Iberoamericana de 1929, Aníbal González. Por increíble que pueda parecer hoy, el autor de monumentos tan universales como la Plaza de España no recibió en vida el reconocimiento que merecía. Desplazado de la dirección de obras de la Exposición, murió poco después de su inauguración, dejando a su familia en una situación económica muy comprometida.

Fue entonces cuando el periódico El Liberal promovió una suscripción popular para regalar una vivienda a la familia del «glorioso artista». Sevillanos de todas las clases sociales contribuyeron a la iniciativa, deseosos de saldar con su familia la deuda de gratitud contraída con uno de sus grandes creadores. La casa fue entregada por el Alcalde de Sevilla a la viuda del arquitecto, Ana Gómez Millán, el 31 de diciembre de 1932.

Este episodio ha trascendido también al ámbito audiovisual. En 2023, la Plataforma Audiovisuales Culturales y Solidarios recreó ante la fachada de nuestro edificio el momento de la entrega de las llaves para el documental El Duende de Sevilla, un proyecto sobre los primeros treinta años del siglo XX con especial atención a la Exposición Iberoamericana del 29. Nuestra sede se convirtió durante varios días en un auténtico set de rodaje para la grabación de algunas de las secuencias clave de esta cinta.

Orgullosos de que nuestra sede sea uno de los testimonios más emotivos de la gratitud que Sevilla supo mostrar hacia el arquitecto que transformó para siempre el rostro de la ciudad

La figura de Aníbal González sigue siendo objeto de reconocimiento y estudio en Sevilla, donde su legado permanece indisociable del paisaje urbano que él mismo contribuyó a forjar. Después de 150 años de su nacimiento, su obra sigue tan vigente como en 1929 y la huella que dejó en la ciudad sigue siendo imborrable. Por eso, desde nuestra Comunidad nos sentimos orgullosos de que nuestra sede sea, en sí misma, uno de los testimonios más emotivos de la gratitud que Sevilla supo mostrar, aunque tarde, hacia el arquitecto que transformó para siempre el rostro de la ciudad.