1 septiembre, 2026|

Entre el 16 de abril y el 31 de agosto se han derivado 59,60 hm³ de agua, equivalentes a 3.145 m³/ha.

El consumo hídrico en nuestra Comunidad, a fecha de ayer, 31 de agosto, se situaba en los 59,60 hm³ de agua, lo que equivale a una dotación media de 3.145 m³ por hectárea. Esta cifra representa el 52,42% de la dotación disponible para la presente campaña, cuando solo resta un mes para que concluya el periodo de riego.

El dato adquiere especial relevancia si se tiene en cuenta que la campaña de 2026 es la primera desde 2017 en la que los regantes de la Regulación General del Guadalquivir disponen de una dotación normal, tras varios años marcados por las severas restricciones impuestas por la sequía.

Como es lógico, el volumen de agua derivado hasta la fecha es superior al registrado a estas alturas de la campaña anterior, cuando se habían utilizado 2.415 m³/ha, frente a los 3.145 m³/ha actuales. Como ya dijimos, este incremento responde fundamentalmente a que la Campaña de Riegos se ha iniciado con antelación, unos quince días antes, y a los altos volúmenes derivados durante el mes de mayo de este año, empleados en los riegos de nascencia y para atender la demanda del resto de cultivos en un escenario de altísimas temperaturas registradas durante la segunda quincena de mayo, entre los 35ºC y los 40ºC, más propias del verano que de la primavera. A este respecto, en mayo de 2025, se contabilizaron casi 6 hm³, frente a los 11 hm³ de esta campaña. A los que hay que añadir los 4,16 hm³ de la segunda quincena de abril, donde el año pasado no se registró consumo a efectos de la dotación.

El pico de demanda se concentra en el corazón del verano. Si analizamos los datos quincena a quincena, observamos que el máximo consumo de toda la campaña se registró entre la segunda quincena de junio (7,70 hm³) y la primera de julio (8,16 hm³), coincidiendo con el momento de máxima evapotranspiración y el llenado de fruto de los cultivos herbáceos de ciclo corto. De hecho, la primera quincena de julio se convirtió en el punto álgido de todo el año, superando incluso los registros del mes de mayo.

Sin embargo, a partir de la segunda quincena de julio, el consumo entra en una fase de notable estabilidad. Los volúmenes derivados se mantienen en una horquilla muy constante, en torno a los 7,2 – 7,3 hm³ por quincena, sin los bruscos picos ni valles de las primeras fases. Esta meseta en el consumo responde, fundamentalmente, a la existencia de cultivos permanentes (cítricos y frutales), que presentan una demanda hídrica más sostenida y uniforme a lo largo del verano, frente a la demanda más concentrada y variable que requieren los cultivos herbáceos.

No obstante, el hecho más significativo es que, pese a esa recuperación de la disponibilidad de recursos y a la mayor exigencia de agua de la planificación agrícola, a falta de un mes para el cierre, el volumen aplicado apenas alcanza la mitad de la dotación autorizada. El dato confirma que nuestros regantes continúan realizando un uso prudente y eficiente del recurso, manteniendo un amplio margen para afrontar con totales garantías el último mes de la campaña.

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