En un verano marcado por el récord de energía renovable "desperdiciada" en España, las comunidades de regantes nos enfrentamos a otro desafío: las limitaciones propias por la saturación de una red eléctrica que no da abasto
Según los datos publicados hace unas semanas por el sector eléctrico, España se enfrenta a una paradoja sin precedentes. En este verano se bate el récord de energía renovable que se ha desechado por falta de capacidad de la red de transporte y distribución, así como por la falta de infraestructuras de almacenamiento para los excedentes. Solo para el periodo de junio a agosto más de 1.500 GWh de energía verde “limpia” se han quedado sin poder ser inyectados al sistema.
Esta realidad tiene un reflejo directo y muy distinto en el día a día de nuestros regadíos. Desde luego no todas las comunidades de regantes estamos en la misma situación. Muchas, desde que pusieron en marcha sus plantas fotovoltaicas, se encontraban con limitaciones estructurales de vertido impuestas por la Administración, inherentes a sus propios proyectos o condiciones técnicas establecidas en los permisos de acceso. Para estas comunidades, el vertido es, directamente, una opción inviable o extremadamente reducida desde el inicio.
Pero para otras, como es nuestro caso, durante estos últimos años, las condiciones de la red y/o los precios negativos, nos han obligado a frenar nuestra producción o a ver cómo nuestros paneles generaban energía que no podíamos aprovechar ni verter. Pero, lejos de rendirnos, seguimos apostando por la eficiencia y por reducir los costes de nuestros asociados.
A pesar de las limitaciones de vertido –ya sean por proyecto o por saturación de red o por precios negativos–, los datos de nuestra Comunidad demuestran el enorme acierto de haber instalado nuestra propia planta de autoconsumo. Actualmente el 52% de nuestro consumo total proviene de nuestra planta. Este es el dato importante. De toda la energía que necesitamos para atender las necesidades de los cultivos implantados en nuestra Zona Regable, más de la mitad nos la regalan nuestros propios paneles. El resto, no tenemos más remedio que seguir comprándola a la red.
Y es que cada kilovatio que consumimos de nuestra propia planta es un kilovatio que no pagamos a la comercializadora. Nuestra inversión sigue amortizándose y nos protege de la volatilidad de los precios de la energía, especialmente en los meses donde el bombeo es más intenso.
La situación actual nos obliga a readaptarnos nuevamente. Además de la optimización horaria, en la que ya trabajamos, procurando concentrar el mayor consumo en las horas punta de producción solar reduciendo al máximo los consumos nocturnos o de primeras horas.
Y por otro lado, seguimos trabajando por incorporar baterías (BESS). Continuamos analizando las mejores tecnologías y dimensionando las baterías para que se ajusten a nuestras necesidades reales y buscando ayudas; porque estamos convencidos de que, al igual que pasó con las placas, quien dé el paso ahora, tendrá una ventaja competitiva enorme en el futuro. A día de hoy es la única opción viable para no desperdiciar los excedentes de las horas de máxima radiación y poder usarlos cuando el sol se pone.
Pero las administraciones deben desde ya, flexibilizar los condicionantes técnicos de los proyectos de autoconsumo para el regadío, incluso para aquellas instalaciones que tienen prohibidos de manera paradójica sus vertidos.
Debemos seguir trabajando para ser más eficientes aún y para que, desde ya, nuestros excedentes puedan almacenarse y no perderse.




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