30 marzo 2026
La Semana Santa es un excelente momento para descubrir Lora del Río. En estos días, el municipio se transforma para vivir una de sus tradiciones más arraigadas, convirtiendo sus calles en escenario de fe, emoción y patrimonio. Hermandades y vecinos vuelcan su esfuerzo para que cada procesión refleje el profundo sentimiento cofrade que define a esta localidad ribereña.
Lora del Río constituye otro de los pueblos abarcado por nuestra Zona Regable. En concreto, la superficie de las parcelas incluidas en la Comunidad pertenecientes a esta localidad ronda las 1.500 hectáreas, con una amplia diversidad de cultivos. Destacan especialmente los cítricos, que en estas fechas tiñen de azahar sus campos, configurando uno de los paisajes más característicos del municipio. Entre sus cultivos predominantes, además de los cítricos (651 ha), destacan los olivos (73 ha) y los frutales (53 ha), mientras que entre los cultivos no permanentes sobresalen el trigo (219 ha), algodón (148 ha) y los girasoles (47 ha).
Situado en la margen izquierda del Guadalquivir, a unos 57 kilómetros de Sevilla, Lora es un enclave estratégico que conecta la Vega con la Sierra Norte. Su fisonomía está marcada por el río y por infraestructuras históricas como el puente de hierro sobre el Guadalquivir, símbolo de su vocación de enlace comercial y logístico con el resto de la provincia.
El origen de Lora del Río se remonta a la antigüedad, siendo la Axati romana uno de sus periodos de mayor esplendor, cuando ya exportaba aceite de oliva a través del Guadalquivir a distintos puntos del Imperio. Más tarde, tras la Reconquista, la Orden de Malta estableció aquí su Bailío, dejando una profunda huella en la arquitectura local y en su escudo, presidido aún hoy por la Cruz de ocho puntas.
No puede entenderse la identidad espiritual de Lora sin mencionar el Santuario de Nuestra Señora de Setefilla, enclavado en un paraje de gran belleza natural. Su Virgen constituye el principal referente devocional de la comarca y protagoniza una de las romerías más singulares de Andalucía. Junto a ello, destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico-mudéjar; el Ayuntamiento barroco que preside la Plaza Mayor; la Casa de la Virgen; la Ermita de Santa Ana; y el Mercado de Abastos, obra de Aníbal González, que testimonian la riqueza patrimonial de la localidad.
La identidad de Lora del Río también se saborea. El aceite de oliva y los cítricos locales son protagonistas de una gastronomía ligada a la tierra. En estos días de Semana Santa, dulces tradicionales como pestiños y torrijas se convierten en un atractivo añadido para vecinos y visitantes. Una oportunidad perfecta para acercarse a conocer un pueblo donde tradición, patromonio y agricultura forman parte de una misma esencia.