12 abril 2024
El 1 de octubre, al finalizar la campaña de riego, todos éramos conscientes de que la situación hidrológica era realmente preocupante. Los embalses de la Regulación General almacenaban solo 941 hm3, situándose en el 16,68% de su capacidad. Entonces teníamos, sin embargo, todo otoño y el invierno por delante: debíamos mantener la esperanza. Pero los meses pasaron y nos situamos en el 21 de febrero, fecha en que se reunió la Comisión de Desembalse de la Cuenca del Guadalquivir, y la situación hidrológica había mejorado muy tímidamente, sólo algo más de cinco puntos. El volumen embalsado era de 1.238 hm3, por debajo del 22% de su capacidad.
En este contexto, el Organismo de cuenca anunció una primera previsión de desembalse de 385 hm3, lo que representaba una dotación para nuestra Zona Regable de 700 m3/ha. Unas cifras muy similares, por tanto, a las de la pasada campaña. Pero Mónica y Nelson, sobre todo Nelson, han cambiado notablemente la situación. Mónica y Nelson son los nombres que se ha dado a las dos borrascas que entre el 7 y el 9 de marzo y el 25 y el 31 de marzo llevaron abundantes lluvias a nuestra Cuenca, permitiendo casi doblar el nivel de llenado de nuestros embalses.
En concreto, y a fecha de hoy, la Regulación General almacena 2.257 hm3, lo que representa ya el 40% de su capacidad, algo que nos hace pensar que las dotaciones a establecer para esta campaña de riegos, deben estar por encima de los 3.000 m3/ha.