Gracias a esta aportación excepcional de lluvias que nos ha traído marzo, el año hidrológico arroja un balance positivo frente a la media de los últimos 25 años. En concreto, el valor acumulado desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo se elevaba a 541 mm, un 34% más que la media del mismo período en los 25 años anteriores.
Los mayores registros pluviométricos se han producido principalmente en la margen derecha del Guadalquivir (Sierra Morena), Sierra de Cazorla, sistemas montañosos del sur de Jaén y cabecera del Genil (Sierra Nevada). Por el contrario, los valores de lluvia acumulada más bajos se han localizado en la zona oriental de la provincia de Granada (cuenca del Guadiana Menor) y zona media y baja de la cuenca del Genil.
En concreto, la máxima precipitación se registró en el embalse de Quiebrajano, en la provincia de Jaén, con 367 l/m², mientras que la mínima se dio en el embalse de Negratín, en la provincia de Granada, con 84,9 l/m².
Ahora lo que necesitamos que su hermano abril, traiga nuevas lluvias que hagan justicia al refrán de “abril, aguas mil” y devuelvan la alegría a nuestros embalses y ayuden a conseguir la normalidad en las dotaciones de riego.