28 marzo 2025La parte positiva, la -cara- de las lluvias, es evidente, y ya hemos hablado de ella. El nivel de llenado de los embalses del Sistema de Regulación General del Guadalquivir afortunadamente continúa subiendo, encontrándose ya casi al 50%, y esto nos infunde grandes esperanzas de llegar, si no superar, a las dotaciones de la pasada campaña. Pero de la “cruz” también hay que hablar, debido a estas precipitaciones de estos días, y ahora en el campo toca retomar las labores, seguir con las siembras y estar muy atento al incremento de las enfermedades fúngicas, causadas por la humedad y el incremento de las temperaturas. Hasta ahora no se ha podido acceder a las parcelas para dar los tratamientos que, de manera preventiva o curativa, frenen el avance de estas enfermedades.
Sin duda, podríamos decir que la más perjudicada ha sido la patata, cultivo emblemático de la Comunidad, dado que su estado actual es de pleno crecimiento de brotes, en las más tardías y cerrando las calles e iniciando el engorde del tubérculo, en el caso, de las más tempranas. Algo similar ocurre con otras hortícolas, cebollas y zanahorias, aunque la superficie de estos cultivos es menor. La mayoría de las parcelas destinadas al cultivo de sandía también estaban ya preparadas con el acolchado, sólo algunas estaban plantadas y a otras no ha podido accederse aún para plantar.
Además, el desbordamiento de algún que otro arroyo en la Zona Regable, ha provocado que haya parcelas que se han anegado. Los frutales, en plena floración algunos y otros en fase de engorde de fruto, también han sido afectados debido a episodios puntuales de granizo. También estas lluvias han impedido, o cuando menos dificultado, la entrada de la maquinaria para la recolección de las naranjas tardías.
Qué gran verdad es esa de que no llueve a gusto de todos. E incluso para las mismas personas, como es nuestro caso, la misma lluvia se produce para nuestro gusto y para nuestro disgusto.