13 agosto 2025
Alcalá del Río constituye otro de los pueblos en cuyo término municipal se ubica parte de nuestra Comunidad de Regantes. En concreto, la superficie de las parcelas incluidas en la Comunidad pertenecientes a esta localidad ronda las 633 hectáreas, incluyendo cultivos y cosechas agrícolas de diferente tipo. Así, entre sus cultivos predominantes, destacan los cítricos (402,61 ha), frutales de hueso como el melocotón y la nectarina (42,86 ha), y almendros (13,16 ha), mientras que entre los cultivos no permanentes resaltan las patatas (57,80 ha), trigo (45,79 ha), maíz (16,01 ha), y la sandía (10,03 ha).
Este municipio se ubica a la margen derecha del Guadalquivir, a unos 15 km al norte de Sevilla. Además del núcleo de población principal, tiene tres pedanías: El Viar, Esquivel y San Ignacio del Viar, todas construidas en los años 50 del siglo XX. Entre sus infraestructuras destacan la presa sobre el río Guadalquivir, que se edificó cerca de su núcleo urbano en el año 1931 y que constituye el último punto navegable del río Guadalquivir.
El origen de Alcalá del Río se remonta a la antigüedad, según demuestran los restos aparecidos en su subsuelo (datados en el Neolítico), y los hallazgos arqueológicos sobre un poblado calcolítico y una necrópolis tartésica en la finca La Angorrilla, incluyendo también los restos de la antigua ciudad romana de Ilipa Magna. La actual ciudad fue fundada en el primer milenio a.C., en el periodo de las colonizaciones fenicias, aunque los restos arqueológicos más recientes indican actividad en la zona en los siglos VIII y VII a. C. En el 206 a. C. se produjo la batalla de Ilipa Magna entre cartagineses y romanos, donde el ejército cartaginés quedó derrotado definitivamente. Dicha batalla se produjo en los alrededores de Alcalá, y se conservan restos de una antigua muralla (declarada Bien de Interés Cultural) y de un antiguo puerto de dicha ciudad romana.
La fundación del municipio está estrechamente vinculada al Guadalquivir y a la posición que tenía el emplazamiento como cruce de caminos tanto terrestres como fluviales, a lo que se une su situación privilegiada frente a las inundaciones. A pesar de ello, Alcalá del Río fue perdiendo importancia desde el siglo III por la disminución del comercio de metales, aunque en la Edad Media recuperó cierto protagonismo con los musulmanes, que reformaron las fortificaciones romanas y levantaron un alcázar.
Entre sus atractivos turísticos destaca el balcón panorámico de la Plaza de España, donde se puede disfrutar de las vistas a la presa del Guadalquivir y a los históricos meandros del río entre los que se encontraba el famoso Vado de las Estacas, escenario de la batalla de Ilipa. Además de contemplar el paisaje, se puede pasear por el puente y la central hidroeléctrica, así como visitar los bellos Jardines de Winthuysen.
Dentro de su riqueza cultural y arquitectónica destaca la Ermita de San Gregorio de Osset, donde reposan los restos del santo, patrón del pueblo, y otros edificios como la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción, que destaca por su torre defensiva mudéjar, y las capillas de la Vera-Cruz y la Soledad, con retablos y tallas religiosas de gran valor artístico. Para terminar el recorrido por el pueblo, se puede visitar el Centro de Interpretación de la Muralla Ilipa Magna, el Yacimiento Calcolítico y Tartésico de la Angorrilla, y el crucero denominado Cruz Blanca, del siglo XVI, que se asienta en el punto por donde llegaba el acueducto romano a la población.
Alcalá del Río también cuenta con fiestas de gran tradición, como la Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 2003, o la festividad de San Gregorio de Osset, que da lugar a la feria local que arranca el día 9 de septiembre. A ello hay que sumar su rica y variada gastronomía, con tapas y dulces tradicionales que son un reclamo para muchos visitantes.
Fotos: Turismo de la Provincia de Sevilla y Wikipedia.