19 noviembre 2025
El paso de la borrasca "Claudia" ha dejado huella en la Cuenca del Guadalquivir. En concreto, el Sistema de Regulación General, desde donde nos abastecemos, y que agrupa a los principales embalses de la demarcación, ha registrado un aumento, aunque leve, en sus reservas gracias a las persistentes y, en algunas zonas, copiosas lluvias de estos últimos días. Se trata de un alivio inmediato para una cuenca que arrastraba una situación de escasez en las reservas de agua, tras un mes de octubre atípico con ausencia de precipitaciones hasta finales de mes (aunque en nuestra Zona Regable sí que se registraron lluvias). No obstante, estas precipitaciones de finales de octubre no fueron de consideración en la parte alta de la Cuenca.
Según datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), el agua almacenada en los embalses del Sistema de Regulación General ha experimentado un salto positivo, en apenas una semana, pasando de estar al 31,74% de su capacidad total a superar el 33,23%, y continúa subiendo. Esto supone un incremento de unos 80 hectómetros cúbicos (hm³).
Las precipitaciones, que como decíamos han sido generalizadas en nuestra Zona Regable, han alcanzado los 170 mm., lo que supone que en lo que llevamos de Año Hidrológico alcancemos ya los 250 mm. y aunque en la parte alta de la Cuenca no hayan sido tan elevadas, sí que han propiciado escorrentías.
Además de este incremento en los niveles de los embalses, estas lluvias han recargado los acuíferos, han hecho que los arroyos corran, muchos de ellos continúan desbordados y han propiciado escorrentías, que utilizaremos para llenar nuestras balsas, que a estas alturas, presentan unos niveles muy bajos y en algún caso, incompatibles con su explotación.
Las reservas embalsadas en el Sistema de Regulación General a estas fechas se encuentran significativamente por debajo de la media histórica de los últimos 25 años, pero en mejor situación que el año pasado por estos mismos tiempos, que se encontraban al 26,18%. La clave ahora está en lo que ocurra durante el invierno y la primavera, y que este episodio marque un cambio de tendencia en un año hidrológico que, hasta ahora, se presentaba seco.
Por tanto, podemos decir que estamos ante la primera buena noticia de este año hidrológico, pero no podemos bajar la guardia. La borrasca "Claudia" nos ha dado un respiro y un balón de oxígeno, pero debe seguir lloviendo para poder afrontar una campaña de riegos con dotación suficiente.