7 noviembre 2025El compromiso con el ahorro de nuestros regantes y una planificación de cultivos concebida para dotaciones mucho más restrictivas permitieron que la dotación consumida por nuestra Comunidad a final de campaña estuviera muy por debajo de la dotación máxima autorizada. En concreto, el volumen de agua derivado no llegó a 55.500.000 metros cúbicos, lo que supuso una dotación de 2.929 m³/ha, el 53% de la dotación máxima autorizada, que para este año ha sido de 5.500 m³/ha.
Con todo, el volumen demandado fue, como es lógico, superior al de la campaña pasada, en la que, en un contexto hídrico más restrictivo, se situó ligeramente por encima de los 48.800.000 m³, lo que supuso un consumo dotacional de 2.580 m³/ha, el 65% de la dotación máxima autorizada, que fue de 4.000 m³/ha. Las dos quincenas de mayor consumo de la campaña fueron las de la segunda mitad de julio y de agosto, aunque el consumo de la segunda quincena de junio y de la primera de julio se situaron bastante cerca, por encima incluso de la primera de agosto.
Estos datos demuestran que las lluvias de final de primavera permiten aumentar las dotaciones pero no un aprovechamiento máximo de esas dotaciones con los cultivos de mayor valor añadido, pues para ese momento la planificación ya está hecha.
Evidencian asimismo el compromiso con el ahorro y el consumo responsable de nuestros comuneros en una doble dirección: primero haciendo una planificación prudente y acorde a la realidad y no a las expectativas o esperanzas; segundo, gastando sólo lo necesario aún teniendo un colchón dotacional amplio, siempre con la previsión de que el ahorro de hoy es garantía de mañana. Esta fue además la tónica general en toda la Regulación General, donde el regadío logró durante la campaña de riego un ahorro de 164 hm³, demandando un desembalse de 1.036 hm³ cuando el volumen máximo previsto era de 1.200 hm³.